
Midori se encuentra rodeada de mariposas. Observa sus colores: azul, amarillo, morado, rosa...
Una de ellas se posa muy cerca, Midori levanta la mano para intentar una caricia. La mariposa se da cuenta y emprende el vuelo. Otras más llegan y le hacen compañía.
En el vaivén de sus alas, Midori se transporta. Llega a lugares distantes. Ellas ignoran su ausencia y continúan su interminable danza, invocándola.
Midori regresa y piensa que tal vez lo intente, que quizá se pierda en su vuelo... Una vez más.
Una de ellas se posa muy cerca, Midori levanta la mano para intentar una caricia. La mariposa se da cuenta y emprende el vuelo. Otras más llegan y le hacen compañía.
En el vaivén de sus alas, Midori se transporta. Llega a lugares distantes. Ellas ignoran su ausencia y continúan su interminable danza, invocándola.
Midori regresa y piensa que tal vez lo intente, que quizá se pierda en su vuelo... Una vez más.



Sigh.... dicen los que saben que todo hay que intentarlo al menos una vez en la vida
ResponderEliminarSí, al menos una vez...
ResponderEliminarSe te ha extrañado por otros espacios.
Midori es mariposa, creo que ella no lo sabe.
ResponderEliminarSiempre es un placer que alguien pase y se lo recuerde.
ResponderEliminarQue ese viaje fragil, pero cierto, te lleve a donde estan tus sueños. Un abrazo
ResponderEliminarQue así sea... Gracias. Otro.
ResponderEliminarEn el vaivén de unas alas que levantan el corazón... Un saludo.
ResponderEliminarUn corazón al vuelo, justamente.
ResponderEliminarGracias por hacerme volver por aquí.
Un abrazo.