lunes, 31 de agosto de 2009

Descubrimiento


Abandonar la seguridad de sus brazos fue difìcil, pero nada la preparó para el cálido dolor de la añoranza.

4 comentarios:

  1. Así es, quizá para todos es difícil... lo único que te puedo asegurar es que, al menos para ella -la del mini texto-, fue una agridulce sorpresa.

    Saludos, gracias por darte la vuelta.

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  2. Y es que no hay nada más cálido que el dolor. Nada que te haga sentir más vivo.

    Saludos.

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  3. Hola, incitatüs:

    De acuerdo, nada, nada en absoluto...

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