- ¿Sabes, Hajime?- dijo- A través de una fotografía no puedes comprender nada. No es más que una sombra. El verdadero yo está en otro sitio. Y eso no sale reflejado en la imagen.
Al sur de la frontera, al oeste del sol.
Haruki Murakami, 2003, pp.180
Una fotografía, una sombra... quizá el verdadero yo esté en otro sitio, pero su recuerdo, ése que no está impreso en papel, permanece por siempre en la memoria, en los sueños. Hasta que se vuelve a encontrar.



Y entonces ocurre que (quizás) algo Es diferente...
ResponderEliminarPara bien o para mal... esperando siempre lo mejor, ¿no? Al menos yo lo deseo.
ResponderEliminarOptimistas que somos...
ResponderEliminar¡Es que no hay de otra! Si esperamos lo peor equivaldría a escribir nuestra propia necrología.
ResponderEliminarY sin embargo hay gente que se jacta de ser "realista" cuando para ti y para mi eso significa....
ResponderEliminar... que tal vez en alguno de ellos encontramos el equilibrio de la balanza (un poco de realismo a un par de soñadores, a veces no le viene nada mal... Viridiana estará de acuerdo conmigo; prueba y verás). Nosotros tirando de la cuerda hacia las nuebes y ellos el imán hacia la tierra.
ResponderEliminarJi, claro, hay de realistas a realistas, ¿no? (bueno, yo me refiero al realismo positivo...)
OK OK je! De hecho en unos minutos que la vea le pregunto....
ResponderEliminarEso es porque reconocemos que algo es lo qie forma esa sombra.
ResponderEliminarCierto, el verdadero yo no es una imagen. Sin embargo, una imagen, una fotografía, alimenta a ese verdadero yo de recuerdos.
Saludos.